La luz del amanecer sobre el Bósforo se filtraba con una claridad impoluta a través de los ventanales históricos del Four Seasons. Desde las exclusivas suites del palacio otomano adaptado a hotel de gran lujo en la orilla europea, Estambul despertaba con un pulso acelerado. En las altas esferas de la ciudad, el escándalo de la noche anterior en Kanlıca ya no era un secreto, sino el único tema de conversación en cada mansión, despacho y café exclusivo.
Sin embargo, tal como Aras lo había pron