CATALINA
Esta última semana ha sido muchísimo. He estado muy ocupada con el trabajo y amando mi nueva vida. Ya ha pasado una semana desde mi última conversación con Alejandro y, muy en el fondo, lo extrañaba.
¿Pero qué?
Estaba empezando a encariñarme con él, demasiado, y eso me asustaba. Tenía miedo de que resultara en algo más grande de lo que mi corazón podía soportar. Así que lo he estado evitando.
Enterrándome intencionalmente en el trabajo para casi no tener tiempo de verlo. Y había algo más.
Una conversación realmente difícil. Una que estaba evitando, aunque sentía una curiosidad enorme al respecto. Pero tener esa conversación iba a cambiar la dinámica de lo que fuera que existiera entre nosotros.
En el fondo, no estaba lista para eso.
El timbre de mi teléfono me sacó de mis pensamientos y me devolvió a la realidad. Al revisar el identificador de llamadas y ver que era Fernández, atendí.
—Señora, ¿ya está lista para salir? —preguntó, y yo miré el reloj de pared que descansaba tr