ALEJANDRO
Ya ha pasado una semana desde la cena, y muchas cosas parecen ser un poco diferentes entre Catalina y yo.
Ella ha estado bastante ocupada con el trabajo, y yo también. He estado dando seguimiento a la evacuación y reubicación de los residentes de Vallecas.
Así que casi no hemos tenido tiempo el uno para el otro. Rara vez siquiera llego a ver su rostro, excepto por las pocas veces que me la cruzo en las escaleras, los breves saludos desde su pasillo por la noche cuando está somnolienta