Esa noche Catalina regreso con Alysa, sus necesidades eran su deber por ende con sumo aburrimiento, bajo la perilla de la puerta de su majestad. A través del espejo del tocador su reflejo llamo la atención de la emperatriz que peinaba su cabello.
—¿Dónde estabas? —Inquirió
—Estaba con la Lady Eileen —respondió acercándose a ella
—¿Lady? —Ese término solo lo había usado cuando le intentaron mentir —¿Hace cuánto usan ese título con ella? —Su voz fue pesada y se notaba enojada
—Desde que encerr