Lo observaba con cuidado, estudiando su rostro cada pequeña parte de su cara llenaba su alma de un oscuro vacío imposible de expresar.
Aunque estaba confundido por el acto repentino de la mujer no podía mostrarlo, menos cuando era un invitado.
—Tiene hermosos cabellos y sus ojos demuestran grandeza, sus poderes son magníficos y nunca imagine volver a ver un ciudadano de su imperio. Que sea usted quien lleve prosperidad y abundancia —halago la anciana mientras tocaba las manos de Adrián
—Much