En el despacho de Rodolfo, el que aún conservaba su fúnebre vibra, él sostenía un bastón con un león en la punta, estaba hecho de buena y resistente madera, sentado en frente de su escritorio, le indico a su hijo que se sentara.
Solo en privado, él se seguía comportando como emperador, y su hijo perdía total uso de ese titulo
—Explícame dos cosas Bennett, ¿por qué no han tenido hijos? ¿Qué hace el rey de las Bestias Divinas en mi imperio?
—Lo hemos intentado, tengo planeado que este sea el