La biblioteca del templo estaba en completo silencio.
Entre las estanterías altas, cargadas de volúmenes antiguos y documentos clasificados, las tres vestales más jóvenes se sentaban alrededor de una mesa de madera.
La luz natural entraba por los ventanales superiores, iluminando con suavidad los bordes de los pergaminos y las carpetas dispuestas sobre la superficie.
Chiara mantenía la mirada baja. Sus manos estaban entrelazadas sobre el regazo, y su respiración era irregular. A su lado, Aeli