Mundo ficciónIniciar sesiónRossi y Edward se comprometieron por medio un tratado a defender cada uno su legado, tratando de llevar una vida familiar basada en respeto y la comunicación. Pero con paso los años todo se fue convirtiendo en una guerra campal entre ellos y Edward cambio el convenio según sus intereses dejando a Rossi de un lado. El tratará de quitarle los bienes de su esposa y dejarla sin nada y seguir con su amante con quien la pasa muy bien a su lado. –Que haras si ella se entera de los nuestro amor? –Le pregunto Nina a Edward, este le reponde –Por ahora debe tener mucho tacto, luego que mi suegro me entregue los bienes a mí por ser el hombre en la familia no me importará para nada lo que ella piense. –Amor, ella es la hija y única heredera de la familia, que harás? –Col falsedad y coacción se logran muchas cosas, querida –dijo Edward Rossi tenía una lucha, sus derechos, además conoce al hombre que le enseñará que amor y placer van juntos de la mano. –Espero estes de mi parte en la junta mañana, donde exigiré mis derechos como tú hija para ocupar el cargo de Directora General del consorcio, me corresponde a mi ese cargo y no a Edward, yo soy tu hija, padre. –Hija, eres mujer, es mejor que te quedes en Relaciones Públicas, en la presidencia, hay mucha competencia –Se te olvido que al frente y lo hice muy bien, por que ahora tu negativa –Deseo nietos hija. –No, olvídate de eso, mi esposo no me ama, yo no lo soporto, jamás tendré hijos con él. –le respondió Rossi –Hija paz, me voy de retiro, sede un poco. --Haré valer mis derecho, así tenga que enfretarme a tí papá.
Leer más--Estas muy hermosa, amiga. Sé que Rene te hara muy feliz.-Exclamo Rossi abrazando a su amiga. --Espero que tu tambien logres la felicidad, te lo mereces. --Estas lista ya para irnos nos esperan en la iglesia. En la iglesia Edward calmaba los nervios del novio. --Ya Rene respira profundo, te vas a infartar --Claro como si fuera tan facil. Cuando te casaste hace dos meses con Rossi tu estabas igual y era yo el que te daba consejos. Ambos hombres sonrieron la felicidad les embargaba en aquel momento. --Sé que tu y Nidia seran felices igual que Rossi y yo. --Si, espero que esta vez sea la vencida para ambos amigo. Recuerda lo maravillosa que es Rossi, me aparte de ella, la deje para que ella por sí misma consiguiera su camino. Regreso a ti, hazla feliz o te la veras conmigo. --No te preocupes aprendi por las malas de mis errores y eso no se volvera a repetir. Amo a Rossi y no la dejaré ir esta vez. --Papi, papi ya viene mama y tía Nidia. Era Santi que corria hacia Edward y Rene
La noche iba avanzando y ellos continuaban allí sentados conversando dispuestos a llegar a una meta bien para todos. Asi que Edward la miro y con desolación continuo . . –Y tú... tú has sido valiente. Te esforzaste y luchaste por nosotros. Me exigiste que reaccionara en varias ocasiones y yo no quise hacerlo. Pero no quiero lo que propones –¿Qué quieres decir? –preguntó Rossi con suavidad. –He querido conversar contigo porque necesito pedir lo imposible de ti una vez más. La esperanza, el dolor y la alegría se adueñaron de Rossi en igual medida al escuchar aquello. –No hace daño pedir –murmuró. –Soy un hombre a medias.Los papeles están firmados. La casa y la empresa son tuyas. Pero necesito pedirte esto: perdóname, por favor. Dame una segunda oportunidad. Rossi tuvo que esforzarse. –¿Por qué? ¿Por qué iba a darte una segunda oportunidad? – preguntó, temblorosa–. La casa y la empresa no significan nada para mí. Estaba dispuesta a dejarlo todo atrás. No lo quiero. El la miro y
–¿Cómo puedes acusarme a mí de estropearlo? ¡No fui yo la que tuvo una ristra de amantes durante nuestro matrimonio! –Ya sé que fui yo. Y ni siquiera lo oculté. Estoy avergonzado de ello. Pero no puedo cambiar el pasado, Rose. Cariño tendrás que permitir que pueda alejarme de los errores que cometí. Si vas a seguir viéndome siempre como lo que fui, nunca podré superarlo. –Así que depende de mí, ¿no? –preguntó Rossi en tono gélido. –Si para ti voy a seguir siendo solo el hombre que te traicionó, será muy difícil para ambos Aquellas palabras golpearon de lleno el corazón de Rossi. –Lo siento –murmuró. Se había sentido nerviosa todo el día ante la perspectiva de la fiesta. No estaba siendo ella misma. Y aquello no era justo para Edward. –¿Puedes decirme qué te pasa? –preguntó él con ternura. –No tenemos por qué tener esta discusión ahora. –Yo me temo que sí. Sobre todo porque pareces muy disgustada conmigo. –No estoy disgustada contigo. Pero... no puedo olvidar que durante los
Ya no tenía palabras para expresar lo que sentía, pero podía demostrárselo. Podía hacerle ver la tormenta de fuego que ardía en su interior y en ese instante era lo que hacía.. Y, si aquello hacía que ambos ardieran vivos, no le importaría ser consumido. Lo decidió en aquel instante. –No quiero hacerte más daño. No quiero volver a romperte el corazón –murmuró entonces Edward, repentinamente tenso. –Creo que ambos estamos un poco rotos –Rossi lo rodeó con los brazos por el cuello y lo atrajo hacia sí–. –No se, tal vez por eso estamos ahora encajando. Edward le acarició la mejilla con delicadez –Pero yo fui quien te rompió a ti. Allí, en el lugar en que floreció tantas emciones por él, había encontrado algo nuevo. La necesidad de tener algo más que una vida alejada del mundo. Edward se tumbó a su lado y apoyó la cabeza sobre un codo para mirarla. –Es hora de comer –dijo mientras le acariciaba la mejilla–. De hecho, por eso he venido a buscarte. –Supongo que nos hemos tomado un
Último capítulo