Laura sintió que su corazón se agitaba al darse cuenta de lo que había ocurrido. La puerta estaba ligeramente abierta y, aunque al principio creyó que ladrones habían entrado, eso no tenía mucho sentido. Lo que temía que ocurriera, y que había creído que estaba lejos de pasar, se convirtió en su realidad y en una pesadilla para ella. No estaba preparada para enfrentar el enojo y la ira de su jefe. Había buscado por todos lados a Amelia, pero no la encontró.
—Amelia, me estás asustando. Por favo