89. La pequeña Alina Alekseeva
Después de colgar la llamada, Satarah se levantó de inmediato de la cama saliendo de la habitación.
Sus pasos temblorosos la guiaron hasta las escaleras con una esperanza renovada inhaló profundamente para calmar su ímpetu desquiciante dirigiéndose a la salida.
Recordó todas las veces que había anhelado poder encontrar a su hija. Alguna pista sobre ella. Su nombre... nada había sido posible. Como si su padre hubiera borrado su existencia hasta ahora.
Gian debía haber encontrado algo importante y