81. Complicidad
—No hagas escándalo. La muy perra está viva y eso ya es demasiado.
Rashel tragó saliva.
Su corazón palpitaba con fuerza en su pecho. No por miedo, sino por una furia latente que no había tenido espacio para salir hasta ese instante.
No podía apartar la mirada de Dina.
Aún no podía entender cómo su mejor amiga de años, le había hecho aquello tan cruel, la había secuestrado, había deseado lo que era suyo.
Su Valerik.
Pero no conforme con eso, lo que más odió fue que esa mujer le había mentido sob