79. Solo para tu esposo
Satarah no dijo nada pero colaboró con él en silencio y cuando Dimitry acercó su cabeza entre sus muslos dejó escapar un jadeo.
La mirada oscurecida de su esposo una vez más logró golpearla.
Dimitry mordisquea su clítoris y Tarah tiene que ahogar un jadeo que amenaza con salir de sus labios pero que no puede contener cuando su lengua se abre caminos a lo largo de su humedad, instintivamente las caderas de Satarah se alzan queriendo profundizar la penetración de su lengua pero Dimitry sostiene su