78. Desnúdate y ven aquí
—Dim...
Su boca poderosa descendió por su cuello mientras que él seguía acariciándola entre las piernas.
Él sonido exterior se había vuelto un eco distante. Ellos estaban demasiado sumergidos uno en el otro como para ver o entender nada más.
—¿Demasiado desesperada como para esperar que lleguemos a casa, Malyshka?
Su dedo se adentró mucho mas profundo y luego se retiró, ella lo miró aturdida y decepcionada al mismo tiempo pero él soltó una risita divertida antes de volver a darle un pico en los