63. No puedo perderla
—¡Satarah!
Había intentado protegerla.
La cubrió con su cuerpo y todo lo que vio cuando se volcaron fue borbotones de sangre.
—¡Pakhan!
Ignoró absolutamente todo desconectado porque lo único que podía ver era a su mujer cerrando los ojos.
Dimitry sintió que su alma salía de su cuerpo mientras tomaba el rostro de Satarah con desesperación.
—¡No cierres los ojos! ¡Maldita sea! ¡Satarah! ¡Mírame!
Estaba tan pálida que por primera vez en años Dimitry estaba asustado.
Examinó su cuerpo rápidamente y