45. Ataque directo
Una risa nerviosa brotó de sus labios. Su pecho se llenó de una calidez desconocida.
Un pequeño bebé se formaba dentro de ella, el hijo de Valerik.
Acarició su vientre con los dedos fríos. Allí, tan pequeño todavía… pero suyo. De ambos. El miedo no desaparecía, no del todo, pero por primera vez, se sintió esperanzada.
‘’Voy a decírselo esta noche’’ pensó mordiéndose el labio, imaginando la sonrisa torcida de Valerik, la forma en que su voz grave cambiaría al oírla. Se derretiría por completo y