46. Oscuridad
El primer impacto la sacó de sus pensamientos, un golpe seco en la parte trasera del auto. El vehículo se sacudió con violencia y el volante se le escapó de las manos por un segundo.
—¡No, no, no! —gritó recuperando el control de milagro.
Los perseguidores no estaban jugando, era evidente que querían sacarla de la carretera.
‘’Vienen por mí, quieren matarme.’’ Pensó horrorizada Rashel.
El teléfono en su bolso vibró.
Valerik.
Tenía que ser él.
Sintió la urgencia de contestar, de escuchar su