31. Primero pregunta y después te enamoras
—Si quieres parar, solo dilo.
Antes de qué ella pudiera hablar, la lengua de él comenzó a lamer su clavícula hasta su oreja. Rashel se sintió casi avergonzada al sentir la humedad entre sus bragas.
Quería tocarlo, incluso en medio de su vergüenza pero Valerik la mantenía firmemente atrapada.
—Val…
Ella gimió al sentir las mordidas provocadoras que él le daba. Valerik fue deslizando su boca a lo largo de su cuello, por su clavícula, cuando llegó a sus pecho se dedicó a mordisquear y lamer cada u