3. No soy una niña
Valerik no podía apartar la mirada de ella.
Ni siquiera la primera vez que había matado, se había sentido tan inquieto, la noche pasada, la cercanía que había tenido con Rashel le había afectado profundamente y apenas había podido dormir.
No podía dejar de pensar en lo jodidamente perfecta que era, incluso si sus pensamientos no debían girar en torno a la hermanita de Dimitry.
Su hombro estaba apoyado contra el marco de la puerta mientras observaba a Rashel peinando a Ava al mismo tiempo que int