26. Él va a besarme
Su cercanía era difícil de ignorar más aún con lo que le provocaba a su cuerpo.
No debería permitirle que se acercara así pero no podía apartar los ojos de él.
Rashel lo detalló como tenía tiempo que no hacía.
Valerik era guapo, siempre lo había sido y con el tiempo solo se había vuelto más irresistible para ella. Era alto, demasiado. Sus músculos se habían marcado por todas las batallas que había librado junto a su hermano. Sus hombros eran imponentes, amplios, sus brazos también eran poderoso