25. Ya sueño con eso todas las noches
Dimitry observó caminar a Valerik, se dirigía al mismo lugar y llevaba un nuevo regalo en su mano. Y otra cosa…
—¿Otro regalo para mi hermana?
Valerik era el que más se burlaba de todos a su alrededor, así que era el momento de que los demás hicieran lo mismo con él, solo que sus hombres los respetan demasiado y le temían como para poder hacerlo en la cara, pero él era diferente, obviamente. No solo porque era su jefe, sino también, porque era su mejor amigo.
—¿No te cansas de ser rechazado?
—¿