27. Entregada
Rashel no podía creer lo que había pasado hacía horas pero su cuerpo aún temblaba de deseo reprimido.
Se lo había estado negando por horas pero acostada sobre su cama ni siquiera podía dormir.
La última frase que le había dicho se había quedado anclada en su cerebro y de vez en cuando la repetía otra vez.
—¿Estaba hablando enserio?
Rashel no lo sabía pero quería creer que sí y rendirse ante Valerik.
Ya ambos habían sufrido suficiente ¿No?
Por lo menos, ella lo había hecho alejándose de él todo