18. Veneno
—Ya veo —dijo de repente Fedorov sacándolo de sus pensamientos.
—¿Qué le pasa? —preguntó Valerik antes que nadie.
La angustia oprimía su corazón.
El médico había subido su camisa para revisarla y tenía muchas marcas rojas no solo en su vientre y torso, sino también en sus manos, probablemente también se extendía por sus brazos pero la manga larga no dejaba verlas.
“¿Qué demonios es eso?”
—Evidentemente ella tuvo contacto con una planta venenosa, hiedra quizás y esto estuvo en contacto con su piel. Reaccionó al tóxico. Tía, necesitas darle baños de avena, voy a recetar los medicamentos que necesitaremos para que mejore —habló mirando a Yelena.
—¿Ella estará bien?
—Sí, no te preocupes.
—¿Es normal que se haya desmayado? —preguntó Valerik después de carraspear.
Y sin embargo, no podía quitar la mirada de ella.
Fedorov miró al siempre burlón Valerik arqueando una ceja.
Enseguida se percató de la forma en la que estaba mirando a su prima.
“¿Cuándo será mi turno de enamorarme? Estos mafiosos