15. Espera tu turno
Él hizo que ella entrara en la habitación cerrando la puerta detrás de él.
Sus ojos avellanas se clavaron en Lya intensamente, herizando la piel de la mujer.
—Una pregunta quedó al aire antes de que me fuera —recordó él apoyándose sobre la puerta.
Sus brazos se cruzaron sobre su pecho haciendo que se notara su musculatura aún más.
Él había tomado distancia, había escondido sus manos solo porque tenía la tentación de tocarla.
La adrenalina de lo que había pasado afuera seguía vibrando en sus vena