14. ¿Ellos dos...?
—Tienes que hacer algo mejor que eso Vlad, es una pena que no hayas aprendido antes de que vinieras a intentar tocarla.
La adrenalina ardía en sus venas.
Vladislav bloqueó algunos de sus golpes y pronto le dio un codazo a Gian extendiendo sus manos hasta sus ojos. Cuando él se cubrió, el rumano aprovechó para patear su pecho y arrastrarse para tomar su arma.
Gian fue rápido y tiró su pie para que no pudiera tomar el arma.
—Maldito cobarde.
—¡Cállate!
Marco estaba evaluando la situación.
Sabía q