16. ¿Te enamoraste de mí?
Él pasó su pulgar por la mejilla de ella, notando cómo se estremecía por su toque, solo que esta vez apreció el que ya no hubiera miedo.
Cada parte de su cuerpo se llenó de éxtasis al escucharla, decir que le gustaba.
Incluso, aunque aún no lo amara, él se esforzaría porque lo hiciera.
Esta vez haría lo que sea porque eso pasara.
—Antes, cuando me di cuenta de que te lastimaron me sentí tan miserable de que no hubiera podido protegerte, estaba tan cerca de ti pero a la vez tan lejos. Sabía que