14. La confirmación de lo que temía
Después de dar tantas vueltas cambiaron de ruta hasta que Igor se detuvo en una cabaña alejada y Valerik fue el primero en salir, sus ojos se dirigieron a ella ciñéndose con fijeza antes de estirar su mano poniéndola en su línea de visión.
—Sal.
Rashel suspiró obedeciéndolo y volvió a apoyar por segunda vez en el día su palma contra la suya haciendo que él la ayudara a bajar.
Ellos intercambiaron miradas pero ninguno dijo nada cuando escucharon un quejido suave proveniente de Igor.
Los dos enseguida notaron que él estaba herido y aún así había conducido hasta ahí sin quejarse.
—Oh Dios Igor, están sangrando mucho.
—¿Por qué no lo dijiste antes? —gruñó Valerik y ambos se acercaron al rubio.
—No es nada, jefe.
—No digas estupideces, estás perdiendo mucha sangre. Rashel, en la cocina está el botiquín, consíguelo rápido mientras lo ayudo a entrar.
Valerik se pasó un brazo de él por su hombro haciendo que casi todo su peso se apoyara en él para llevarlo al interior de la cabaña.
Rashel ent