15. No voy a apartarme otra vez
Suspiró apartando la frazada que cubría su cuerpo. La habitación estaba gélida y no podía dejar de pensar en que Valerik estaba en el sofá de la sala sin ninguna frazada o almohada, pero tampoco quería acercarse a él otra vez.
Por su bien, necesitaba marcar una distancia clara, porque cada vez que estaba cerca del se perdía así misma.
Ni siquiera podía pensar bien.
Jamás lo había visto sin sus sonrisas desdeñosas o relajado, el Valerik que presenció en el teatro era desconocido para ella, la as