13. Ahora eres mía
“—No quiero que pares Marco, quiero que me toques, quiero que lo hagas como esa noche.”
Escucho su voz como una súplica y no tuvo que pedirlo dos veces.
Con un gruñido posesivo él atrapó sus labios como una bestia hambrienta, desesperada por su presa.
Sin dudarlo y con facilidad como si no pesara nada, Marco la atrajo a él de la cintura colocándola encima de sus regazo mientras intensificaba su beso, este no fue suave, fue brutal en el que exponía sus sentimientos hacia ella y el deseo devorador