Sara Lemos
La mañana del lunes finalmente había llegado y, con ella, mi ansiedad estaba al máximo. Sería ese día cuando Humberto me ayudaría a escapar de allí.
Ya hacía casi dos semanas que estaba en aquella casa, siendo tratada como un animal por Constanza y Lorena. Aunque no había visto a Renato desde el día en que llegué, sabía que él también estaba detrás de todo aquello y que seguramente se divertía con la situación. Era imposible creer que no supiera lo que me ocurría y el simple hecho de