Una vez más, Renato quedó satisfecho con la respuesta de su esposa. Hacía tiempo que deseaba un momento así, solo los dos, sin interrupciones, sin el llanto del bebé a cada hora, sin la rutina exigiendo atención todo el tiempo.
No es que no amara cada segundo al lado de su hijo, pero echaba de menos a Sara. Como mujer. Esa conexión entre ellos que, por tantas circunstancias, había quedado en segundo plano.
Mientras la observaba frente a él, iluminada por la luz del ambiente, se dio cuenta de cu