Renato Salles
La cabeza me latía, como si cada pensamiento fuera un golpe rugiendo dentro de mi cráneo. Me levanté y caminé hasta el baño de la habitación donde me hospedaba. El agua fría de la ducha cayó sobre mí, intentando lavar algo que no se iba, ni el cansancio ni la culpa. Me di una ducha rápida, solo lo suficiente para apartar el entumecimiento, y luego enfrenté mi reflejo en el espejo.
La barba sin afeitar me daba un aspecto aún más desgastado, y los ojos hundidos delataban las noches