Sara LemosSiempre fui la excluida de la familia. Y hoy, en el gran día de la boda de mi hermana mayor, Raquel, no sería diferente. Mientras los empleados corrían por los pasillos, finalizando los últimos detalles de la recepción posterior a la ceremonia, yo permanecía allí, olvidada. Invisible, como siempre lo fui.Raquel era hermosa, idolatrada por mis padres desde pequeña, y ahora iba a casarse con uno de los hombres más ricos del país. Yo, en cambio… era lo opuesto. Siempre fui blanco de humillaciones, llamada patito feo por las lentes gruesas de mis gafas, resultado de mi miopía severa. Como si ver el mundo borroso fuera motivo suficiente para no merecer amor, atención o respeto.—Deja de quedarte ahí parada como una estatua y ve a ver si tu hermana necesita algo —gritó mi madre en mi oído, mientras pasaba apresurada, usando un vestido tan elegante que probablemente costaba más que todo lo que yo había tenido en la vida.—Dudo que Raquel vaya a necesitarme —respondí, sabiendo bie
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