—¿Vio cómo me ignoró? —preguntó Raquel, observando el coche alejarse.
—Sí… y eso no es nada bueno —respondió Soraya, con el ceño fruncido—. Tal como están las cosas, parece que ya no tienes ninguna oportunidad con él.
—¿Por qué dice eso? —preguntó Raquel, contrariada.
—Porque, por lo que vi, él y tu hermana se están llevando muy bien.
—Eso no puede ser verdad —replicó, irritada—. Esa mosquita muerta no puede haber conquistado a Renato en tan poco tiempo.
Soraya suspiró.
—Pero eso fue exactament