—¿Embarazada? —repitió ella, como si la palabra fuera completamente nueva.
Se quedó en silencio por unos instantes, intentando organizar sus propios pensamientos, hasta que levantó la mirada, asustada, hacia Odete.
—Eso no puede pasar —murmuró.
Aun dudando, Odete preguntó con cuidado:
—No quiero ser indiscreta, pero ¿tú y Renato se cuidan?
—Sí —respondió rápido. Luego, su rostro cambió—. Quiero decir… la mayor parte del tiempo.
Al notar el pánico estampado en el semblante de Sara, Odete se acer