Los días siguientes el cuartel y la mansión operaron en paralelo con una sincronía que nadie había diseñado explícitamente pero que funcionaba igual.
Las mañanas eran del cuartel. Dante llegaba a las nueve con Valentina, revisaba los avances con Marcos, controlaba los tiempos con Reyes, y tomaba las decisiones que no podían delegarse. Las tardes dependían — a veces se quedaban, a veces volvían a la mansión, a veces Dante tenía reuniones en Ferreira Group que Valentina usaba para revisar los inf