Dante atendió la llamada de Mateo a las seis de la tarde.
Escuchó todo sin interrumpir. Cuando Mateo terminó, hubo un silencio breve antes de que Dante respondiera.
—Volvé esta noche. —Fue directo. —Mañana a primera hora hablamos con Marcos.
Mateo llegó a la mansión cerca de las once. Valentina todavía estaba despierta, que era lo que pasaba desde que los mellizos habían decidido que la noche era el momento más interesante del día. Dante estaba en el despacho.
Los tres se sentaron.
Mateo repiti