Valentina se despertó antes que él, como casi siempre.
Se quedó un momento mirando el techo, con el brazo de Dante todavía cruzado sobre su cintura y su respiración profunda contra la nuca. La luz de la mañana entraba apenas por la cortina entreabierta, esa hora gris donde todavía no hay que levantarse pero tampoco se puede seguir durmiendo del todo.
Pensó en la noche anterior.
No en la parte física, aunque eso también seguía presente en el cuerpo de una manera que no había sentido en mucho tie