Valentina lo encontró en el despacho cuando bajó después de cambiarse.
Dante estaba de pie junto al ventanal, en la misma postura en que se quedaba cada vez que algo pesado le ocupaba la cabeza. No se giró de inmediato cuando ella entró, pero supo que estaba ahí.
—Te dije esta noche —dijo él, sin darse vuelta.
—Lo sé. —Valentina cerró la puerta detrás de ella. —Estoy acá.
Dante se giró entonces. La miró un momento largo, como si estuviera reuniendo el valor para escuchar algo que ya sabía que i