Las copas tintinearon suavemente cuando Sídney y Glory brindaron.
La noche avanzaba entre risas, música y luces doradas que se reflejaban en los cristales del bar.
Sídney bebió un sorbo de su copa, sintiendo el sabor afrutado y suave del vino deslizarse por su garganta.
Glory hizo lo mismo, riendo mientras los demás le cantaban una nueva ronda de cumpleaños.
Todo parecía perfecto. Demasiado perfecto.
Los minutos pasaron y el calor del ambiente empezó a envolver a Sídney.
Sintió una ligera presió