—Esa es la orden de su abuela, señor Mayer. Si quiere la herencia, esa es la condición.
Las palabras resonaron en la mente de Travis como un eco aterrador.
Salió del despacho con una mezcla de confusión y angustia.
No sabía si la rabia o la desesperación predominaban en su interior, pero lo que sí sabía era que necesitaba esa liquidez económica con desesperación.
Había perdido demasiado gracias a la Lygton Petrolera, y la idea de no poder recuperar lo que le pertenecía lo atormentaba.
Con pasos