Cuando Sídney abrió los ojos, la luz del sol se filtraba a través de las cortinas, creando patrones dorados en la habitación.
Por un momento, todo parecía un sueño, un instante suspendido en el tiempo.
Sin embargo, la confusión se apoderó de ella, y no pudo evitar preguntarse dónde estaba.
La calma del amanecer pronto se vio interrumpida por una oleada de recuerdos que la golpearon con fuerza.
Recordó cada detalle, cada instante que la había llevado hasta allí.
Dio un salto fuera de la cama, un