Andrew miró fijamente a Stelle, y por un instante ella sintió que el corazón iba a escapársele del pecho. Todo dentro de ella quería gritar, no, quería detener aquella locura, negar lo que Liam había impuesto.
Y, sin embargo, había otra parte, una más profunda y frágil, que quería aferrarse a él con todas sus fuerzas.
Estaba a punto de abrir la boca, pero Andrew se adelantó.
—Lo haré —dijo con solemnidad inesperada—. Me casaré con Stelle.
El silencio cayó como un golpe seco. Liam sonrió, satisfe