Amara salió del probador con el corazón todavía acelerado por los ajustes finales del vestido. La seda blanca caía en ondas suaves, y el velo brillaba con destellos cristalinos bajo la luz de la boutique. Afuera, estacionado frente a la entrada, el auto de novia esperaba impecable, decorado con flores y listones perlados que bailaban suavemente con la brisa.
Lo miró durante un largo instante. Algo en su interior hizo clic: una idea atrevida, algo que le decía que era perfecto para cerrar el círc