El gran salón del hotel Imperial relucía como un templo de cristal y oro.
Candelabros majestuosos colgaban del techo alto, reflejando su luz en los copones de vino y las joyas de las mujeres más influyentes de la ciudad.
El aroma de perfumes caros flotaba en el aire, mezclado con el sonido de las copas brindando y el murmullo constante de las conversaciones.
Era la noche de gala del año: la celebración del aniversario de la empresa Loera, una reunión en la que se daban cita empresarios, políti