Leonora llegó al centro comercial con los nervios revoloteándole en el estómago.
Trataba de mantener una expresión serena, como si su mente no estuviera, machacándole cada segundo con la misma preocupación: la prueba de ADN.
Caminó entre pasillos, tomó un par de blusas, un par de cajas de galletas y unos zapatos que no necesitaba, solo para distraerse.
Nada funcionaba. Su respiración se entrecortaba cada que recordaba a Liam hablándole con esa frialdad helada, con ese tono que hacía claro que no