Pronto llegó el día del evento.
La presentación de la nueva colección de lujo de la empresa Craig tendría lugar en un antiguo castillo a las afueras de la ciudad, una construcción centenaria de muros viejos, lámparas de cristal y jardines interminables que se encendían con luces doradas.
Ese lugar no era para cualquiera: solo la élite, los inversores más crueles y los críticos más severos habían sido invitados. Esa noche, no solo se exhibiría la colección de la empresa Craig… sino también la de