CAPÍTULO 73 — Martín Fontes
Martín siempre supo que ese dinero no era realmente suyo.
Lo había pedido como herencia en efectivo, sí. El abuelo se lo había dejado. Pero no fue un regalo limpio ni libre. Vino con advertencias y con condiciones claras.
Era plata limpia, bien invertida, construida durante años de trabajo y paciencia. Pero también era una sola oportunidad.
Si la gastaba mal, no había vuelta atrás.
No podía volver al Grupo Fontes a reclamar nada, a menos que su madre falleciera y