CAPÍTULO 151 — No necesito que me ayuden
Kevin llegó un segundo después, como si la escena lo hubiera estado esperando.
Cristian ya lo había visto demasiadas veces alrededor de Mía: en los recreos, en la cafetería, en los pasillos. Siempre cerca. Siempre cómodo.
Se acercó a la mesa y apoyó un brazo en el respaldo de la silla de Mía con naturalidad.
—Mía, estás acá… Hace rato te estaba buscando. Te mandé mensajes —dijo mientras dejaba un sobre frente a ella—. Es importante.
Cristian miró el