CAPÍTULO 152 — No es el ojo
Cuando sonó el timbre, Cristian cerró el cuaderno antes que nadie.
Hizo todo lo posible por no mirar a Mía.
Guardó los útiles con movimientos demasiado medidos para alguien que no estaba tranquilo: la regla alineada, el lápiz paralelo y la mochila cerrada sin hacer ruido. Necesitaba ordenar algo, aunque fuera solamente lo que tenía delante.
Salió del aula sin esperar a nadie.
Mía lo vio irse, pero no lo siguió.No quiso precionarlo.
Ya se había acercado bastante