CAPÍTULO — “No es el ojo”
Cuando sonó el timbre, Cristian cerró el cuaderno antes que nadie.
No la miró.
Guardó los útiles con movimientos demasiado medidos para alguien que no estaba tranquilo. La regla alineada, el lápiz paralelo, la mochila cerrada sin ruido. Orden externa para sostener el desorden interno.
Salió del aula sin esperar.
Mía lo vio irse, pero no lo siguió.
Ya había avanzado bastante con él. Esta vez no iba a forzarlo.
En el patio, Kevin y Soledad estaban en el banco de c