206. Ámbar y azul: un encuentro
Intentando mantener la compostura, Celeste carraspeó suavemente antes de hablar.
—A los 21 años, seremos caballeros del reino —comentó la rubia mientras sus dedos se movían con destreza entre los mechones castaños de Erik.
Erik, sintiendo el calor de las manos de Celeste en su cabeza, no pudo evitar sonreír. Aunque ella no podía verlo, la diversión en su voz era evidente cuando respondió:
—Tú serías una dama, no "caballero".
Celeste pudo imaginarse la sonrisa en el rostro de Erik, esa sonrisa qu